Flat 101: año uno, 2013-2014: así fue nuestro primer año de vida

Imagen de la oficina de Flat 101 en 2014

El primer año de vida de una empresa es crítico. En Flat 101 llevamos más de dos años funcionando con esta marca, pero es ahora, con perspectiva, cuando creo que es más interesante contar como fue nuestro primer año de vida. Y de eso va este post, de cómo fue nuestro primer año, con sus luces y sombras.

En noviembre de 2013, el día 20, para ser más exactos, dábamos forma legal a Flat 101. Ese fue el día en que los socios fundadores creamos “oficialmente” la empresa, bajo el formato de una SL. En la foto sobre este párrafo, veis a parte del equipo trabajando en nuestra primera oficina en marzo de 2014.

Desde entonces han pasado poco más de dos años. Dos años en los que han pasado muchas cosas, algunas buenas, algunas menos buenas, y donde hemos aprendido mucho.

A raíz de estos dos años de empresa “oficial”, he querido escribir dos posts relatando estos dos primeros años, por un lado como un ejercicio interno de recapitular de dónde venimos, dónde estamos y a dónde vamos, y por otro lado, porque creo que nuestra experiencia como empresarios-ninjas-chicos para todo puede ser muy útil para personas que estén en una situación similar, y a nivel personal, porque creo que lo vivido en estos últimos dos años por mi puede ser muy útil a otras personas.

Así que aquí teneis el resumen de lo que pasó en el primer año de vida de Flat 101. Ojo, que la historia es apasionante.

El nacimiento de Flat 101, como el de muchas empresas, vino de la necesidad y de la determinación. Quedaría fantástico y tremendamente cool decir que los socios fundadores teníamos esta idea en mente hacía años y bla bla bla… Nada más lejos de la realidad.

Como equipo de trabajo, en 2013 llevábamos casi 8 años trabajando juntos y habíamos pasado de una multinacional como Master-D a un spin-off como iZenius y de ahí a una consultora internacional como MYG. Habíamos pasado de ser empleados de una multinacional a socios de dos iniciativas muy diferentes.

A finales de 2013, decidimos dejar de pertenecer a MYG y, motivados por nuestra propia experiencia de los últimos años, continuar con nuestra actividad “core”, la transacción digital y la conversión, el trabajo en diseñar y optimizar modelos de negocio digitales, en un formato de empresa 100% propia. Decidimos que era el momento de tener una empresa únicamente gestionada por nosotros, sin la presencia de socios capitalistas que aportarán recursos económicos, pero poco más. En resumen, optamos por la autofinanciación y por asumir un riesgo muy alto, ya que cualquiera que tenga dos dedos de frente puede imaginarse que montar una empresa desde cero y asumir todos los riesgos de costes no es fácil.

¿Por qué decidimos montar Flat 101 como una empresa 100% autofinanciada y sin aportaciones de terceros?

Lo respondo muy rápido, por confianza y compromiso. Yo tenía dos cosas muy claras: una, mi confianza ciega al 100% de la gente con la que trabajaba todos los días: Miguel, Diego y Sandra; y dos, estaba muy escarmentado de embarcarme en proyectos en los que se me había prometido participación, capacidad de decisión, alineamiento con la calidad, etc… para luego encontrarme que todo eso eran palabras vacias.

Y además, lo más importante, mi visión y la visión de los demás era idéntica: crear una empresa de servicios digitales especialmente orientada a la transacción y conversión que basara su propuesta en la calidad, el detalle y la innovación con una metodología propia y con un diferencial grande en cuanto al diseño de producto digital y la implicación en los proyectos. Nada de fábricas de churros, nada de mucho trabajo comercial y poca ejecución, nada de proyectos en los que no creyéramos que podíamos aportar un valor real.

Partiendo de eso, y asqueado del trato recibido hasta entonces por “socios” tremendamente tóxicos, plantee dos opciones: o me independizaba como consultor independiente, desprendiéndome de toda carga de estructura, o montaba una empresa con personas en las que confiaba, creía y con las que me podía ir a pasear por el infierno. Y opté por lo segundo.

Propuse a Miguel, Sandra y Diego montar una empresa con esas premisas y, para mi sorpresa, todos dijeron “OK, adelante”, así que los 4 decidimos dejar el trabajo, y con una mano delante y otra detrás, montar Flat 101.

Gracias a nuestra reputación profesional procedente de los años anteriores y a la fidelidad de algunos clientes que teníamos ya en MYG, Flat 101 comenzó a funcionar en 2013. Al principio éramos 5 personas trabajando en una oficina de 35 m2.

Los riesgos que uno asume cuando monta una empresa de la que va a depender su vida son enormes, y solo se valoran bien cuando estás ahí: ¿qué pasa si no nos va bien?, ¿qué hacemos si no conseguimos clientes?, ¿cómo gestionamos clientes que no nos pagan?, ¿qué hacemos para conseguir clientes?, ¿cuál es nuestro posicionamiento como marca y empresa?, ¿hacemos las cosas que queremos hacer?…. preguntas, preguntas y más preguntas.

En nuestro primer año de vida pasaron muchas cosas, muchas, algunas muy buenas, otras menos buenas, pero todas necesarias. Las más importantes sin duda, fueron:

  • Es importante aprender rápido en que clientes puedes hacerlo bien, puedes aportar algo, puedes poner encima de la mesa un valor. Hay que identificar rápido el tipo de clientes en los que lo haces bien y aquellos en los que, por sus necesidades o por su tipología, no vas a hacer un buen trabajo. Del mismo modo que cualquier servicio no es para todo el mundo, tus servicios como empresa tampoco lo son. Cuanto antes sepas cual es tu perfil de cliente, mejor. Nos costó aprender esto, aún lo estamos haciendo, pero es vital, porque coger cualquier cliente bajo el pretexto y la urgencia de facturar es un gran error, muy grande. No todo el mundo valora del mismo modo el mismo servicio.
  • El compromiso y la implicación se demuestran trabajando y con hechos. No se puede sacar una empresa adelante trabajando de 9 a 17 de lunes a jueves y los viernes por la tarde, fiesta. No se puede sacar una empresa adelante viniendo a trabajar de forma esporádica y sin constancia. No se puede sacar una empresa adelante si no es tu prioridad número uno. No se puede sacar una empresa adelante sin implicarse en facetas que a lo mejor no te gustan: trato cliente, gestión de cobros, contratar servicios, relaciones con proveedores, etc… Si todos no estamos en el mismo barco viéndolo de la misma forma, del barco se tiene que bajar gente. Cuanto antes esté claro quien empuja y quien no, mejor, y cuando sepas quien no empuja, la decisión es clara: o se cambia radicalmente o esa persona deja el proyecto… o lo dejas tú. Es duro, no es agradable y genera dolor, pero es muy necesario.
  • Tienes que tener un estilo propio, un diferencial, un valor en mercado, y tienes que validar tu propuesta. Cuanto antes lo hagas y te centres en ello, mejor.
  • Tus socios son tu pilar, tu apoyo, tu base. Si no estás alineado con ellos (lo que no significa ser iguales, sino ser complementarios pero querer lo mismo, y quererlo de la misma forma), tu futuro será corto.
  • Tus clientes son sagrados, son tu mejor activo comercial. Cuídalos. Y eso no significa darles siempre la razón. Significa ser capaz de defender sus intereses aunque a veces eso implique tener que plantear cosas que pueden no gustarles de inicio pero que pueden ser muy necesarias.

Cuando empezamos éramos 5. A finales de 2014 éramos 11 personas. No éramos los que empezamos, pero éramos el mejor equipo posible. Muy compacto, muy serio, muy comprometido.

Para mi, ese primer año de Flat 101 fue muy duro, mucho, pero también muy gratificante. Me dedico a algo que me gusta, lo hago con gente a la que admiro, respeto y quiero, y por primera vez en mi vida, las cosas, el cómo, era algo que decidíamos nosotros y no venía de otro.

Flat 101 es el mejor proyecto profesional en el que he trabajado. La razón es muy sencilla: lo hemos construido entre 4 personas en la base, y lo hemos hecho creyendo ciegamente en nuestra propuesta y valor. Y desde ahí hemos ido creciendo.

En ese primer año nos pasaron muchas cosas y trabajamos con mucha gente que pasó por nuestra empresa. A todos ellos, gracias, porque de no haber estado ahí las cosas ahora serían diferentes. No se si mejores o peores, pero diferentes.

Cometimos errores, hicimos muchas cosas bien, aprendimos de todo, nos reimos mucho, nos enfadamos mucho, discutimos algo, nos fiamos de gente, nos decepcionamos, crecimos, nos ilusionamos…

Pero siempre, siempre, hicimos todo dando el máximo y buscando hacerlo lo mejor posible, con esfuerzo, con compromiso y con una honestidad brutal. Muchos clientes se dieron cuenta de eso, y muchos de ellos confiaron mucho en nosotros y lo siguen haciendo hoy, y gracias a ellos ese primer año valió mucho la pena. Mucho, y solo fue el primero.


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