
Este 2026 se cumplen 100 años sin Antoni Gaudí. Un centenario sin el arquitecto catalán que dejó una enorme herencia artística que sigue viva en el diseño actual, y también en la experiencia digital. Nunca supo lo que era un interface, pero su obra marca cómo pensamos y construimos en digital –todavía– y demuestra que la innovación también está en recordar lo que lleva siglos funcionando.
Gaudí es la prueba fehaciente de que no hace falta internet para diseñar experiencias memorables. Básicamente porque gran parte de lo que llamamos “buen diseño” en el mundo digital, lleva siglos escrita en patrones que ya funcionaban antes de que existiera una pantalla. Principios que funcionan igual en un templo, una app o un dashboard.
Hablamos de cómo algunos de los aprendizajes más útiles para diseñar experiencias digitales vienen (y han venido siempre) de entender cómo sentimos y qué nos hace quedarnos.
5 aprendizajes de Antoni Gaudí que influyen en cómo construimos experiencias hoy.
1. Cuando la naturaleza guía el diseño
Como figura central del modernismo, Gaudí se inspiraba en la naturaleza para aplicar sus principios estructurales y funcionales.
Las formas orgánicas no eran un recurso estético: eran más eficientes y comprensibles porque el cerebro humano las reconoce de forma intuitiva.

Así se traduce en diseño digital
- La jerarquía visual natural guía la atención de lo general a lo específico, según prioridad y sin ruido, igual que un tronco conduce a sus ramas. Las interfaces que “fluyen” se perciben como más fáciles, fiables y agradables (frictionless o facilidad cognitiva).
- El progressive disclosure sigue esta lógica: revela información por capas y solo cuando la necesitamos, así la complejidad crece conforme se avanza, sin saturar ni aumentar la carga cognitiva.
- Los patrones que imitan lo natural y cotidiano resultan familiares y menos intimidantes (efecto de mera exposición o familiaridad).
→ Tip gaudiano
No forzar a las personas a adaptarse al sistema, sino diseñar sistemas que se adaptan al comportamiento humano.
2. Trencadís, la base del diseño modular
El trencadís de Gaudí no parte de piezas perfectas, sino de fragmentos que forman un sistema flexible y coherente. Esa lógica conecta con el diseño modular actual: construir experiencias a partir de unidades pequeñas que se adaptan sin perder identidad.
En arquitectura, el trencadís humaniza el espacio; en digital, las microinteracciones cumplen ese mismo papel.

Así se traduce en diseño digital
- Gaudí no hace participar a la persona construyendo, sino interpretando. El trencadís activa nuestra necesidad de cerrar patrones incompletos (efecto Zeigarnik), manteniendo la atención y el interés.
- La sensación de participación nace de la personalización percibida: elegir una vista, reconocer un tono cercano en un microcopy o sentir que el sistema nos “responde”.
- Los detalles más pequeños (dashboards configurables, sistemas modulares o microcopys con personalidad) unen diseño y emoción y devuelven humanidad a experiencias a veces demasiado limpias y homogéneas (emotional design).
→ Tip gaudiano
El valor de la experiencia no está en la perfección, está en hacer sentir partícipe y conectado. Lo humano siempre conecta más que lo perfecto.
3. Todo cuenta: el poder del diseño integral (gesamtkunstwerk, en alemán)
En la obra de Gaudí, cada detalle formaba parte de la experiencia completa. Nada era accesorio: una silla, una barandilla o una lámpara eran parte de la experiencia total. Todo cuenta y todo comunica.

Así se traduce en diseño digital
- Navegamos mejor cuando todo habla el mismo idioma visual y funcional (principio de coherencia). Por eso alineamos UX, UI, copy, tono y microinteracciones.
- Cuanto más coherente y reconocible es un producto, menos esfuerzo requiere comprenderlo y mayor confianza genera (brand fluency).
→ Tip gaudiano
En digital, el todo solo funciona cuando cada parte sostiene la misma experiencia.
4. Materiales innovadores: evolucionar sin romper
Trencadís cerámico, hierro forjado o el vidrio curvado no buscaban romper con lo anterior, sino fusionar la tradición con la innovación.
Gaudí partía de códigos ya entendidos y los ampliaba con nuevas posibilidades técnicas y expresivas.

Así se traduce en diseño digital
- Somos reacias a los cambios drásticos; preferimos lo que reconocemos (principio de familiaridad) y nos cuesta romper con hábitos aprendidos (Inercia cognitiva/Status quo).
- La sensación de seguridad aumenta cuando identificamos esos patrones familiares, incluso dentro de experiencias nuevas. Introducir nuevas funcionalidades apoyadas en patrones conocidos evitan que la persona tenga que reaprenderlo todo.
→ Tip gaudiano
Lo nuevo se acepta mejor cuando reconoce lo familiar: la innovación más sólida evoluciona lo existente sin borrar lo que ya se conoce.
5. Luz y color para guiar experiencias y emociones
En las obras de Gaudí, la luz cambiaba según la hora, la estación o la orientación del edificio. Transformaba los espacios generando emociones distintas en cada momento.
El color no se usaba por estética, sino como un lenguaje que guía para informar y emocionar.

Así se traduce en diseño digital
El priming emocional demuestra que colores, contrastes y luces guían cómo se interpreta y siente la información.
La psicología del color explica cómo tonos específicos tienen el poder de atraer nuestra atención e influir en cómo decidimos y percibimos algo (facilitar la progresión, evitar saturación…).
→ Tip gaudiano
El color no es decoración: comunica, guía decisiones, dirige comportamientos y genera emociones. Cada tono tiene un propósito dentro de la experiencia.
100 años después, seguimos diseñando bajo los mismos principios
Lo que Gaudí construyó con creatividad e intuición, hoy guía cómo construimos experiencias digitales útiles, coherentes, flexibles y duraderas que emocionan.





